sábado, 31 de enero de 2026

🦉Conoce a Calíope, la lechuza nival de Dibujalia 🦉

 Os presentamos a uno de nuestros más queridos personajes, un ser silencioso y entrañable: la valiente pero prudente Calíope, la lechuza nival de Dibujalia.

Si sigues navegando por Dibujalia, encontrarás muchas de sus historias, como la de su nacimiento en “Un hogar encantado”.



En lo alto de la gran mansión del bosque, donde la nieve caía como azúcar glas sobre los tejados y los cristales susurraban con cada ráfaga de viento, vivía Calíope, una pequeña lechuza nival. Sus plumas eran blancas y suaves, como algodón recién batido, y sus ojos amarillo-verdosos brillaban como luciérnagas dormidas entre la penumbra de la noche.

Calíope había nacido en aquella mansión gracias a una terrible tormenta de nieve que había dejado a un grupo de gatitos huérfanos, un zorro rojo y un búho atrapados en el bosque. Guiados por la mamá de Calíope y sus hermanitos, habían encontrado refugio entre las paredes antiguas, donde los muebles crujían como viejos árboles y los libros susurraban historias con cada vuelta de página. Incluso los ratones y algunos insectos, diminutos y curiosos, parecían bailar con el viento por los rincones.

Desde su primer vuelo, Calíope fue valiente, pero prudente. Observaba el mundo con cuidado, como quien examina una cucharita de plata antes de usarla, y aprendía a escuchar el crujido de la nieve bajo las patas de los gatos o el tintineo de los cristales por la brisa. Cada día descubría algo nuevo: una cortina que olía a lavanda antigua, un cajón que escondía un pequeño tesoro de botones, o un pasillo donde el eco de su “hu-hu” parecía un piano diminuto tocando sólo para ella.

Por la noche, cuando la luna se asomaba como una lámpara redonda sobre los tejados, Calíope volaba entre los pasillos y los salones, cuidando a los gatitos y explorando los rincones secretos. Aprendió que la valentía no siempre se mide por la rapidez del vuelo, sino por mirar primero, pensar, y luego lanzarse con confianza, y que los lugares grandes y silenciosos podían ser tan acogedores como un nido caliente en invierno.

cuento infantil un hogar encantado


Así, en aquel hogar encantado, comenzó la historia de Calíope, la lechuza nival de ojos brillantes, que descubriría mil aventuras en Dibujalia, siempre con cuidado, ternura y un pequeño “hu-hu” que hacía sonreír a todos los que la escuchaban. 

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